
» Porque el celo de tu casa me ha consumido, y los insultos de los que te vituperan cayeron sobre mí».
Bienvenido a este lugar. Le pido al Señor que prepare su corazón y todos sus sentidos espirituales para recibir su mensaje y enseñanzas de forma clara y contundente. Que usted no quede con dudas sobre lo que el Señor está diciendo y que le permita actuar dándole su favor y su gracia para accionar lo aprendido de forma inmediata, porque el tiempo para enderezar lo torcido se nos agota.
Es deber de cada creyente el asegurarse de que su vida en Cristo la vive y camina de acuerdo a su voluntad, según establecida en su Santa Palabra. Es responsabilidad de cada creyente el buscarle y consultarle a Él en relación a cómo Él ve nuestro proceder y si le agradan los frutos que estamos dando. La Biblia es muy clara en establecer que le daremos cuenta de forma individual al Señor, cara a cara. Ese día no va a haber nadie más. Sólo usted y su Señor. No estará su pastor, ni su familiar, ni su concilio denominacional; nadie que no sea usted y el Señor. El momento de examinarnos y permitirle que nos examine con el sólo propósito de presentarnos aprobados en ese día, es ahora.
El Señor me ha comisionado para compartir con su Iglesia cómo es que Él la ve para que frente a ese espejo (que es su Palabra), cada uno de nosotros haga todo lo necesario para limpiar nuestras vestiduras de forma que lo reflejemos sólo a Él.
Yo quisiera tener otro mensaje, pero el que tengo es muy simple: el Señor no está contento con su Iglesia. Hermanos, eso tiene que cambiar. Nos toca a cada uno hacer nuestra parte, mientras aún haya día. Y aun mientras se acercan las tinieblas… antes que llegue la oscuridad. Sabemos que Él tiene razón al no estar contento con su Iglesia. ¿Qué responderemos? ¿Qué responderás?
Yo quiero poder decirle:Escuché tu voz e hice todo lo que estuvo a mi alcance para obedecerete y agradarte Señor, porque tu mereces eso y mucho más. Eres digno de ser servido con excelencia.
Este espacio o blog se llama el Salmo 69:9 porque es el llamado que el Señor me dio y la carga que ha puesto sobre mí. Por años me ha mostrado cómo ve a su Iglesia y ahora me ha enviado a decirles cómo la ve, para que cada uno haga su parte y sobre mí no recaiga la sangre de nadie. La imagen del blog es de una «station wagon» blanca porque fue el símbolo que Dios usó cuando me mostró el ministerio que ponía en mis manos. Mi «station wagon» Él mismo la confeccionó y su «costo» era el Salmo 69:9. Yo no escogí esta carga. Me fue impuesta para poder llevar a cabo esta labor de instruir a la Iglesia del tiempo del fin en relación a la forma y manera que Dios desea que le sirvamos, según su Palabra y para dejarle saber, antes del fin de las cosas, cómo se ve.
Debe leer y escuchar los mensajes de este espacio en oración y comunión directa con el Señor, pidiéndole que en su misericordia, abra sus ojos al mensaje que desea llevarle. No le aprovechará tratar de filtrar el mensaje usando cualquier idea preconcebida o doctrinas heredadas u opinones personales. Nada que no sea su Palabra y comunión con el Espirtu de Dios podrá abrir sus ojos a su verdad. ¡Qué bueno que tenemos al mejor Maestro!
Compartiré, según Él me ha indicado, lo que me ha enseñado en sueños, palabras y entendimiento de las escrituras. Detallaré las experiencias que el Señor me ha dado y a través de las cuales me instruyó a mí sobre el tema y por supuesto cualquier cosa adicional que Él desee que traiga.
¡Qué el Señor Dios le bendiga y que este espacio le ayude a crecer y perfeccionarse para Él!
Su hermana en Cristo, Laura
