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Si desea, puede escuchar este mensaje utilizando la barra de abajo:
Que Dios bendiga su Palabra y abra nuestros ojos y oidos a Sus Palabras en el nombre de Jesús.
Señor tu me has dado perlas y con amor y celo las comparto. Te pido que prepares los corazones para recibirlas y aprecialas con humildad y temor de ti. Ayuda a mis hermanos a trascender barreras emocionales, sentimientos y percepciones con rapidez y a llevar todo a ti. Amén.
En este mensaje voy a explicar el mandato que Dios me dio por el cual existe esta plataforma que contiene estos mensajes. Este mandato fue la culminación (no el último, estoy segura), pero sí la culminación de una serie de cosas que Dios me mostró sobre este ministerio y el llamado que lo conforma. Establece muy claramente de lo que se trata este ministerio y cuál es su objetivo: Que la iglesia conozca cómo Dios la ve.
Aunque yo no soy profeta (mi llamado es a enseñar la Palabra), todo creyente puede tener experiencias proféticas en donde Dios le muestra su mensaje y su corazón sobre algo que no hay forma que la persona pueda conocer por sus propios medios. En otro mensaje abundaré más sobre el abuso y gran falta de respeto que existe en la iglesia en relación al oficio y llamado formal de un profeta y a la confusión que muchas veces existe entre las personas cuando simplemente reciben o escuchan un mensaje profético. Esto sin inlcuir a la mayoría de las personas que ostentan el título de profetas en el mundo cristiano y son simplemente mentirosos, falsos o están actuando bajo la influencia de espíritus engañadores.
Por revelación, se puede conocer el corazón de Dios sobre un tema, recibir dirección de Él y hasta llegar a conocer alguna información futura sin tener el llamado de profeta. En mi caso, el Señor me llamó a trabajar para un ministerio profético de los últimos tiempos por espacio de 5 años y en ese periodo, esto trajo sobre mí muchas experiencias de este tipo, entre otras cosas, para que yo conociera este ámbito y por la mera voluntad del Señor para su propósito.
Una de las formas en las que el Señor habla, es por sueños. Yo no soñaba NADA hasta que Dios comenzó a hablarme por sueños… Sin embargo, hay personas que toda la vida han tenido sueños y no saben que Dios se los ha estado dando por años.
Dice la palabra en el libro de Job- «Sin embargo, en una o en dos maneras habla Dios; Pero el hombre no entiende. Por sueño, en visión nocturna, Cuando el sueño cae sobre los hombres, Cuando se adormecen sobre el lecho, Entonces revela al oído de los hombres, Y les señala su consejo«.
Dice también la Palabra que según se acercan los días del tiempo del fin (en donde ya estamos), aumentaría este tipo de experiencias:
«Y sucederá en los últimos días —dice Dios— que derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños«
Luego voy a abundar un poco sobre esto, pero le voy a dar un consejo. Escriba TODOS sus sueños exactamente como Dios se lo de. Aunque usted no lo entienda. Llévelos al Señor en oración y en humildad pídale que le muestre lo que significa. Los sueños de Dios no son para espepitarlos y hacer un vídeo tan pronto se tienen, son para recibir dirección de El, pues es Su consejo para nosotros.
La palabra habla extensamente sobre personas a quien Dios le habló por sueños, Daniel, José, Nabucodonosor, Salomon, Jacob, Abimelec…
Pues, luego de muchos años como dije de haber recibido experiencias y dirección de Dios sobre un tema, Dios me dio este sueño.
Lo recibí el 26 de mayo de 2025.
Sueño que en un ambiente de iglesia (en un salón en donde estaba ubicado el templo viejo para ambas iglesias de mi niñez en donde pasé la mayor parte de mi vida congrgacional), yo era maestra y estaba ofreciendo Escuela Bíblica a un grupo de niños junto con otras personas. Había unos niños que se me había dicho en la iglesia que eran para velar porque eran traviesos. No vi nada que hicieran y se hacía énfasis en uno de ellos. Yo pensé que había sido un nene probablemente que había pasado por tiempos difíciles o algo así. Pero en realidad él no había hecho nada, aunque se me hacía sentir por las personas de la iglesia que no era de fiar o que había que velarlo por travieso.
Estoy recogiendo el salón porque se ha acabado todo. Estoy entonces completamente sola en el salón y en la iglesia. Abro la puerta hacia un salón oscuro y vacío y esa puerta daba hacia una escalera que bajaba como hacia un sótano. Por alguna razón estoy buscando a ese niño (aunque sé que es tarde y no hay nadie por ningún lado en toda la iglesia, porque las actividades habían acabado)… no veo a nadie y está todo apagado y cuando subo la escalera otra vez para cerrar la puerta, la puerta no cierra y está chocando con algo. Cuando miro, veo su cabeza pillada entre el escalón y la parte inferior de la puerta. Estaba muerto.
Yo me asusté mucho y en el sueño me dio mucho miedo la posibilidad de que pensaran que yo le había hecho daño o que se había accidentado así bajo mi supervisión. Me dio pánico en el sueño y yo sabía que no había nadie allí. Así que salí de allí y no le dije nada a nadie. Pensé que de seguro ya lo encontrarían y averiguarían qué le pasó sin yo involucrarme en ese lío.
El nombre del niño era Micael. Yo conozco en la realidad un chico con ese nombre y para que yo estuviera segura de que ese era el nombre del niño del sueño, alguien hizo referencia a su hermano menor. Así que quedó claro y grabado en el sueño el nombre del niño. El sueño no es sobre el niño, sino sobre su nombre.
Pasó un tiempo, no sé si días, y yo tenía esa gran carga y pesar por lo que había visto y porque no había hecho nada.
Entonces aparezco en otro lugar buscando en esta ocasión (mucho tiempo después), un baño en un lugar muy concurrido que yo desconocía. Una persona a la que no veo me entrega una nota y me dirige con instrucciones (en un edificio grande de muchos lugares, salones, pasillos y recobecos) a un baño o salón bastante escondido dentro del edificio. Todo se veía ordenado y limpio y al entrar (yo nunca vi a nadie a mi alrededor), me topo con el cuerpo muerto y descompuesto de Micael. Sé que estoy sola.
Yo me pregunto qué fue lo que le pasó y quién le hizo eso o cómo pasó. Sé también que quien me dirigió allí quería quería que me topara con el cadaver y de alguna manera también sabía que yo no había hecho nada al respecto cuando lo vi por primera vez. Mi gran temor era cómo iba yo a dar cuentas por lo que le había pasado a ese nene… a la vez tenía la gran carga en mí de la muerte del niño en sí y del horror de lo que le pasó.
El cuerpo tenía moscas y estaba gris. Yo supe que al estar por segunda vez cerca del cadaver, ellos (quienes investigaran) iban a verificar mis huellas digitales y que me buscarían. Esta parte del sueño acabó (este tema) y entonces tengo otro sueño sobre oto tema.
Estoy en otro lugar lidiando con una situación relacionada a los últimos tiempos (que no voy a compartir ahora). Sin embargo, al final de esta otra parte estoy caminando en el campus de una universidad y vuelve a caer sobre mi el peso de lo de Micael y lo que vi, pero no dije. Había pasado aun más tiempo. Entonces pienso con quién puedo hablar que me de un buen consejo de un tema tan delicado y que me hable con sabiduría. Entonces ahí, me percaté de que lo de Micael no había ocurrido, sino que era algo que vi en un sueño, pero tenía una carga igual al respecto… como si fuera algo que sí pasó.
Entonces en el sueño pienso preguntarle a alguien con quien he trabajado en el ministerio por 5 años y es una profeta del Señor y esta es la pregunta que me formulo para hacerle: «¿Soy responsable ante la ley (autoridades) – o sea, me puedo meter en un lío- por no divulgar algo que soñé? ¿Debo hablar algo que haya visto en sueño so pena de meterme en un lio con la ley?» FIN DEL SUEÑO.
Hay unos elementos y símbolos importantes en el sueño que les debo explicar:
Cuando voy buscando a Micael en la iglesia vacía, esto implica que voy buscando lo que representa su nombre y ese nombre significa la «semejanza de Dios o quien es como Dios». Eso es lo que busco en la iglesia. El hecho de que aunque se haya acabado toda la actividad yo vaya en busca de «Micael» denota que aunque no haya actividad cúltica yo siempre estoy en búsqueda del rostro de Dios o su semejanza en todo momento.
Hay otro simbolismo y es cuando estoy buscando un baño en la segunda escena. Esto ocurre en un momento en donde ya ha pasado tiempo y yo estoy teniendo mi vida normal, no estoy pensando en absolutamente nada relacionado. De hecho estaba bien feliz, haciendo mis cosas y todo estaba en orden. Yo no veo quien me da la nota porque es el Señor quien lo hace, simplemente dirigiéndome nuevamente al cadaver de «Micael» porque es Él quien quiere traer el tema. El Señor me trae a un tema del que yo no quiero hablar y que yo no quiero visitar y es el tema de cómo su imagen, su semejanza ha muerto en la iglesia. Y esto ocurre además en un momento en que el cadaver está en un mayor deterioro.
La escena de mi caminar por la universidad donde yo por fin comprendo que se me va a pedir cuentas por las cosas que Dios me ha mostrado en sueños si no las comparto, simboliza madurez espiritual y el mandato de Dios ante el tema. No era una escuela, que es un lugar de aprendizaje, sino una universidad a donde van las personas que ya han alzanzado una madurez y los retos de aprendizaje y ejecución son a un nivel mayor.
La interpretación de este sueño no tardó mucho, porque como le dije, es una culminacion de un mensaje que he recibido a través de muchos años y no se me hizo difícil entenderlo. El sueño no tiene que ver en nada con el niño que conozco, sino con el nombre «Micael«. El significado de Micael es semblante de Dios o quien es como Dios. Esto es lo que significa el sueño. A través de muchos años y de experiencias que tienen que ver con lo que compartiré en este blog, el Señor me ha mostrado la muerte de su semblante en la iglesia. El semblante de Dios (como se ve Él) en medio de la iglesia empezó a molestar. Por eso se me dice que tuviera cuidado con el niño. Por eso se me advertía que tuviera cuidado con el niño. Hasta el punto en que esa semejanza murió. Las personas no se han enterado y yo logré ver esto simplemente porque buscando su rostro, el Señor permitió verlo. A través de los años, sabiendo esto porque Dios me lo había mostrado ya, yo no me quise involucrar con esta verdad. Yo reservé para mí la tranquilidad de tener esta revelación. Mi actitud fue: «Gracias Señor por lo que me has mostrado y porque he podido corregir mi vida contigo, mi culto a tí y caminar en tu voluntad». De hecho, hoy veo los resultados de haberlo escuchado en mi vida y la de mi familia. Les aseguro que igual que en el sueño, yo no me quería meter en el lio de denunciar que el semblante de Dios en medio de su pueblo murió. Yo pensé, «quien quiera darse cuenta se dará cuenta». Y sí, oré siempre para que Dios abriera esta verdad a su pueblo, Aun lo hago. Sin embargo, contrario a lo que yo pensaba o quería, a Dios le ha placido hacerme parte de esos que están exponiendo su verdad al respecto. Uno no puede «zapatearse» este tipo de responsablidad porque no sea popular o porque sea controversial. Y el Señor me vuelve a llevar a ese lugar para que vea el cadaver aun en peor estado y con la gran responsabilidad sobre mi de hablar sobre la muerte de su semblante en medio de su pueblo.
¿Cómo nos ve Dios? El Señor ve a una iglesia que no se parece a Él. Esto es una tristeza y una tragedia. La última persona que puede señalar eso soy yo. Yo no tengo ninguna autoridad fuera de la palabra de Dios para decir nada. Pero dentro de Su palabra y por su voluntad lo que Él me ha dado yo lo voy a entregar. Por que lo que Él me ha entregado no es un análisis personal. Es una palabra que dice que les diga que la iglesia no se parece en nada a Él, que su semblante en medio del pueblo murió… y hace tiempo.
La última parte de ese sueño lo que expresa es que yo tengo una responsabilidad porque Él me pedirá cuentas a mí por no hablar lo que Él me ha mostrado. Esa es la parte en que por su gracia, yo le pido que me permita, poder hacerlo y cumplir con Él.
Dice la palabra del Señor en Ezequiel 3:16-21 y Ezequiel 33:1-6
El deber del atalaya
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 2 Hijo de hombre, habla a los hijos de tu pueblo, y diles: Cuando trajere yo espada sobre la tierra, y el pueblo de la tierra tomare un hombre de su territorio y lo pusiere por atalaya, 3 y él viere venir la espada sobre la tierra, y tocare trompeta y avisare al pueblo, 4 cualquiera que oyere el sonido de la trompeta y no se apercibiere, y viniendo la espada lo hiriere, su sangre será sobre su cabeza. 5 El sonido de la trompeta oyó, y no se apercibió; su sangre será sobre él; mas el que se apercibiere librará su vida. 6 Pero si el atalaya viere venir la espada y no tocare la trompeta, y el pueblo no se apercibiere, y viniendo la espada, hiriere de él a alguno, este fue tomado por causa de su pecado, pero demandaré su sangre de mano del atalaya.
Y yo no quiero tener la sangre de nadie en mis manos.
Dice también la palabra que «El profeta que tuviere un sueño, cuente el sueño; y aquel a quien fuere mi palabra, cuente mi palabra verdadera». Es por esta razón que en el sueño busco el consejo del profeta para saber qué hacer, y este verso contesta lo que yo tengo que hacer, siguiendo las directrices que sigue un profeta como a la que yo le preguntaría.
Así que comparto esto como la base sobre lo que el Señor me ha ido mostrando por tanto tiempo. Cuando primero tuve el sueño ubicada en estos dos lugares específicos, tuve el entendimiento inicial de que este mesnaje era para estas dos iglesias. Entonces yo, sin entender como iba a poder acceder a estas dos congregaciones para poder entregar el mensaje ya que yo no tengo interés en exponer nada que Dios no me mande — simplemente lo hago para que Dios no me reclame por algo que me mando a hacer– trate de hacer acercamiento a estos lugares.
Son lugares que yo amo y de gente que amo, pero después de mucho tiempo de estar ahí, y creo que el Señor me permitió estar por un periodo allí para reafirmar lo que me ha estado diciendo por 10 años… y ver con ojos de gran amor que hay misericordia (aunque pueda no agradarnos de primera instancia) cuando el Señor expone esta verdad que dice: Mi iglesia no se parece a Mí. Y lo peor es que ellos no lo saben.
Así que todos los mensajes posteriores a este, van a ser próximamente: mi testimonio de cómo el Señor me lleva por unas experiencias hasta llegar aquí y luego las cosas que Él me ha enseñado.
En el nombre de Jesús yo sello este mensaje con la sangre del Cordero de Dios, pidiéndole al Señor que tenga misericordia de nosotros y que expanda nuestros corazones para recibir con humildad Su palabra. Qué Su nombre sea glorificado, amén.