No impongas con ligereza las manos a ninguno, ni participes en pecados ajenos. Consérvate puro. Ya no bebas agua, sino usa de un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades. Los pecados de algunos hombres se hacen patentes antes que ellos vengan a juicio, mas a otros se les descubren después. Asimismo se hacen manifiestas las buenas obras; y las que son de otra manera, no pueden permanecer ocultas. (1 Timoteo 5:22-25)

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Que el Señor bendiga e ilumine el camino de su iglesia hacia su verdad, amén.

El tema del que estaré hablando y las cosas que voy a tratar son de índole muy, muy seria. No hay nada fácil, ni liviano que vaya a tratar. Pero hay que hablar de esto porque deben salir a la luz todas las razones que sustentan lo que el Señor me dijo que les comunicara: Que su imagen ha muerto en medio de la iglesia. Si a la iglesia se le hace difícil o imposible ver esto, entonces es importante traer ocurrencias y eventos que se han vuelto comunes en muchas (la gran mayoría) de las congregaciones y denominaciones para evidenciar lo que Dios ha dicho. Cuando se pasea la justicia en medio del pueblo, lo oculto sale a la luz. Yo espero que los que aman al Señor no pretendan continuar escondiendo estas verdades y que una vez las reconozcan, vayan al Señor pidiendo que saque toda falsedad de cada uno y nos haga amantes y buscadores de su verdad. Todo comienza por una seria instrospección. Cuando logramos identificar estas fallas primero fuera de nosotros mismos, hemos comenzado mal el proceso. No tan solo hacemos y creemos estas cosas, sino que las toleramos y encubrimos lo que nos hace igualmente responsables y culpables de ellas ante Dios y tenemos que arrepentirnos.

En el verso que encabeza esta lección el apóstol Pablo enseña a Timoteo sobre cómo llevar a cabo su ministerio pastoral en Éfeso. En todo el libro le enseña meticulosamente lo que debe y no debe hacer y le recuerda que su llamamiento fue hecho por imposición de manos. Así era que se establecían los llamados ministeriales, y si cuando eran establecidos por un siervo de Dios como lo era Pablo, en procesos muy serios. Pablo le indica a Timoteo que no se de prisa en imponer manos. Esta imposición de manos no es para orar por alguien, sino para separarlo o nombrarlo para un ministerio. Pablo le dice que eso no se hace a la ligera porque de ser así, él podría adjudicar en alguien equivocado un llamado, lo que le haría a él co-participe de los pecados de esa persona. ¿Pueden ver el por qué todo creyente es responsable de saber bajo qué cobertura espiritual está? Luego le enfatiza a que se mantenga limpio. Esa limpieza es clave para todo creyente, mucho más para cualquiera que ostente un cargo en el cuerpo de Cristo. Incluso en el capítulo 4 verso 16, Pablo le dice: “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren”.

Es muy serio este asunto porque de ahí emana el que una congregación beba agua limpia o agua turbia. Y todos sabemos que el agua sucia da dolor de estómago y causa enfermedades. Los creyentes nos hemos acostumbrado a pasar por alto la turbidez del agua que tomamos en nuestras iglesias y así participamos de los pecados de otros. De los que ensucian el agua y además de tomarla, nos la dan a tomar. Tenemos que asumir nuestro rol en estas cosas y arrepentirnos para que Dios pueda comenzar a limpiar su casa.

Dios es tan maravilloso. Espero que estén enfocados en el mensaje y que reciban la enseñanza sin prisa. La porción que Dios me dio como base a esta lección en 1 Timoteo 5:22-25, tiene un verso que a primera vista iba a eliminar por pensar que no tiene nada que ver con esta lección. Es el verso 23 en donde Pablo recomienda a Timoteo que, por sus problemas estomacales, no beba agua, sino vino. Llegué a sacarlo y ahora lo volví a incluir pues es pieza central de esta lección y lo acabo de entender. Iglesia, el Señor te dice: “no bebas agua… está sucia y por eso tienes problemas estomacales. Mejor bebe vino porque es medicina a esos problemas”. ¿No es Él EXTRAORDINARIO?

Una de las fuentes principales de enfermedades en la antigüedad era el agua porque provenía de fuentes que podían estar infectadas y por ello era común que las personas bebieran vino (que no era tan fuerte como el que se usa ahora y era de muy bajo contenido de alcohol) porque es una bebida más segura y tiene propiedades medicinales. En las escrituras, el vino es símbolo de la sangre que Jesús derramó en la cruz para darnos vida. Si has bebido agua espiritual turbia que ha afectado tu salud espiritual, es hora de tomar vino del cielo. Permitir a Jesús que sane estas afecciones y restablezca tu salud espiritual.

En esta lección voy a expandir un poco sobre la importancia de discernir la doctrina que se nos enseña y que por ende muchas veces practicamos sin importar de dónde venga la misma.

Tuve un pastor que dijo una vez a la congregación- ¿Ustedes saben que no todo lo que se hace desde el altar agrada a Dios, verdad? ¡Qué sabio y responsable! Esa aseveración, sin lugar a dudas muy cierta, devuelve la responsabilidad de discernir lo que ocurre en el altar (y en la iglesia) al que está sentado en una banca. A cada creyente.

Hermanos, cuando se va al templo, no se puede ir de forma pasiva. Al templo, a la reunión de los santos, que puede ser al aire libre, en una cancha, en una casa, por internet… se tiene que ir de una forma muy activa.

Adorar y alabar, no es unirse al cántico grupal con la voz y con las manos. No es rellenar la música con la letra que nos sabemos o que estamos leyendo. Es un ejercicio muy personal en el espíritu. Muchas personas podrían tener problemas identificando esta diferencia y lo entiendo porque antes de vivir el cristianismo en el espíritu, yo no podía entender cómo se hacía esto o cómo ocurría. ¿Dónde está ese botón por el cual se activa el espíritu y no solo canto u oro con la boca o mis emociones?

Si bien es cierto que la obra espiritual recae en manos del Espíritu Santo, nuestra actitud de búsqueda, entendimiento, apertura y deseo es crucial. Voy a usar un ejemplo para ayudarnos a entender esto porque es clave para el servicio a Dios.

Imagínese que usted tiene que hacer una fila porque tiene que ir a pagar su factura eléctrica, por ejemplo. Todos están en la fila y usted también. Tiene sus documentos en la mano, el dinero y espera a ser llamado. Es posible que si la fila es larga, usted emplee su tiempo tomando una llamada o planificando lo que hará después. En este caso usted participó de una actividad necesaria para un fin necesario. No podía adelantarse en la fila, tampoco dejar de pagar su factura. La hizo, cumplió y se fue. Durante el resto del día, o el mes, usted no volvió a pensar en esa fila que fue incidental, probablemente hasta que tuviera que hacerla otra vez.

Entonces está esta segunda fila en este escenario diferente. Digamos que a los 4 años de edad usted vio una foto que le enseñó su primo de un viaje que dio en avión a un parque de diversiones. Usted pensó que no podía haber un lugar más divertido en el mundo que ese parque. Creció y a los 10 años le pidió a su familia que si usted ahorraba dinero, por favor le llevaran en avión a ese parque. Su familia accedió y usted vendió limonadas, lavó autos, guardó todo el dinero que le regalaron y a los 13 años su familia le dijo que ellos también habían podido ahorrar y que todos iban a viajar en avión a ese parque. Usted está feliz porque sabe que ya puede inlcuso usar las atracciones que su primo no había podido usar cuando él fue porque era pequeño. La noche antes no puede dormir y no hay quien borre su sonrisa de su cara. ¡La emoción es tan grande!

Llegan finalmente al aeropuerto. Nunca ha tomado un avión. Está allí y le toca hacer la fila. Esa fila se hace de forma distinta a la primera que les hablé, porque se hace con todo el corazón. Hay deseo, voluntad, expectativa. No quiere que nadie le interrumpa porque está inmerso en esa experiencia desde adentro.

En ambos escenarios se hace una fila. Una se hace desde afuera y la otra se experimenta desde adentro. Una es incidental y necesaria, la otra es voluntaria y enfocada. Son dos experiencias diametralmente opuestas.

Nuestro acercamiento a todo lo relacionado con el Señor tiene que ser activo, desde adentro, voluntario y enfocado. Esto se hace de manera consciente. Se busca ese lugar adentro desde donde pueda salir una alabanza genuina. Para ello recordamos lo que Dios ha hecho en nuestras vidas y quién es Él para ajustar nuestra adoración. Por eso la Palabra nos habla de que se “sacrifica” alabanza, porque todo lo que se hace en el espíritu es contrario a la carne y nos cuesta, es un sacrificio para el Señor. El sacrificio de levantarnos temprano o sacar un tiempo para Dios es una disciplina externa que da paso a lo demás, pero no es nuestro sacrificio de alabanza. Su adoración no se cumple porque usted llegó a un lugar a adorar o presenta su cuerpo a un momento con Dios. Su sacrificio de alabanza se da con el espíritu. Involucrando su voluntad, expectativas, su amor, su mente y corazón en cualquier actividad que lleve a cabo para Dios. Es importante recalcar que nuestras emociones habitan también en la carne. Ser emocional no es ser espiritual. Usualmente nuestras emociones afloran cuando nos centramos en nosotros mismos. No es que sea algo necesariamente malo, pero no debe confundirse con el mover del espíritu. Creo que esto deberá ser un tema de otra lección, pero no debemos perderlo de perspectiva.

Regresando al tema principal sobre nuestra responsabilidad de estar alertas para poder identificar prácticas en la iglesia que no son Bíblicas ni sanas.

Esta es una realidad desde el inicio del cristianismo.

Veamos lo que dice el apóstol Pablo a la iglesia en Gálatas 16:5-8 “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema«.

Creo que es importante recalcar que ya es tiempo de que cada creyente entienda que es su responsabilidad hacerse de la mayor cantidad de recursos, es decir educación, intimidad con Dios, rodearse de personas maduras en la fe con frutos espirituales, etc. para asegurarse de que vive una vida que agrada a Dios según Su Palabra. Hay una disciplina que le toca a cada creyente. El cristianismo no se vive por “palas” ni por asociación. La única asociasión que funciona en el cristianismo es la que tenemos con Cristo.

Ahora les comparto una enseñanza que no es mía, sino de un pastor a quien no conozco, que la enseñó a su iglesia y de uno de los feligreses de su iglesia yo lo aprendí. Es esta: cada persona tiene tanto de Dios como desea tener.

Este cristianismo por asociación es una falsedad y tiene que acabar en la iglesia del Señor. Cristianismo por asociación es cuando yo transfiero a mi persona una relación con Dios porque creo que cumplo (o se me dice que cumplo) con las metas establecidas para los miembros de un grupo. Este grupo puede ser una denominación, una congregación independiente, un concilio o un núcleo familiar. Por ejemplo, alguien puede pensar que es cristiano porque en su familia hay muchos cristianos y se ha rodeado de ellos siempre. Alguien incluso puede adoptar los postulados de su religión y pensar que es un cristiano cuando no es así, simplemente porque al cumplir con los resquisitos de ese grupo, el grupo le tilda de cristiano.

Aquí radica el peligro del sello denominacional en lugar del sello del Espíritu Santo. Es un error pensar que todo lo que está dentro de tu práctica religiosa, denominación o las paredes de tu templo opera bajo la aprobación de Dios. Es un peligro porque es una falsedad.

En mi juventud temprana y sin saberlo en el momento, estuve bajo el tutelaje de pastores y líderes que promovían, lo que ahora he venido a entender por la palabra que eran, doctrinas de demonios. No sólo doctrinas falsas (de estas experiencias compartiré luego las relevantes), sino doctrinas que promovían aberraciones de varios tipos y hasta el ocultismo. Evidentemente, las personas a mi cargo (familiares, líderes y miembros antiguos de la iglesia) recibieron a estos pastores aceptando la aprobación del sello denominacional que los colocaba en la iglesia y no ejercieron su rol como creyentes. Dios tuvo misericordia de mí.

Fue de la boca de uno de estos pastores que escuché por primera vez que el aborto era una práctica justificada “bajo ciertas circunstancias”. Yo tenía 13 años y estaba compartiendo con un grupo de jóvenes en su casa cuando mi hermana mayor le preguntó directamente al pastor su opinión sobre el aborto. Yo escuché atentamente la respuesta de este hombre muy bien visto y con alto prestigio en nuestra denominación. Luego de oir su respuesta de cómo no se debe o no es lo ideal abortar, pero en ciertas circunstancias – como cuando una chica es muy joven, o cuando ha sido violada, el aborto le traería una tranquilidad y una solución -, yo (quien no había escuchado nada respecto al tema), supe en mi espíritu que eso no podía estar bien. Este pastor era un hombre muy amable, afable, muy inteligente y simpático. Nunca escuché que el grupo cuestionara lo que decía y nuestros padres lo apreciaban mucho. En realidad, por mucho tiempo, me sentía hasta mal porque parecía que era solo yo la que pensaba que estaba equivocado. Al pasar los años, este pastor logró que nuestra sociedad de jóvenes se llenara de líderes (jóvenes más adultos que nosotros que eramos adolescentes) que practicaban abiertamente el homosexualismo y pasaban mucho tiempo enfatizando estilos de vida “supestamente cristianos” que iban totalmente en contra de la Palabra de Dios. Eran burlones del Espíritu Santo, pervertidos en sus conversaciones y felices por estar bajo la ‘protección’ y el ‘aval’ de este pastor.

Le doy gracias a Dios por haberme librado de esta doctrina, pues fue una influencia en mi vida por muchos años de mi juventud. Como dije, este era un pastor que me caía muy bien, pero había algo en mí (que ahora sé que era el Espíritu Santo), que rechazaba fuertemente lo que él enseñaba, al punto que poco a poco me alejé de todo lo que hacía.

Muchos años después de haber dejado de estar en esa congregación me topé con una de esas personas que fueron nuestros líderes. Era una joven entonces, pero ahora una mujer lesbiana adulta. Era un tipo de persona con gran carisma, junto a quien la gente disfrutaba estar. Vi a esta persona y Dios me permitió “ver” su dolor y cómo vive consumida en gran angustia. Una tristeza y angustia muy profunda que pude sentir y me llenó de pesar. Aunque por fuera sonríe, por dentro sufre profundamente. Esto me partió el alma. Hablé con el Señor sobre ella y sobre cómo por tantos años estuvo “en la iglesia” pero no recibió liberación, ni perdón, ni transformación; sino engaño. Le dijeron lo que en ese momento ella quería escuchar: que Dios la quería así como estaba. No tenía nada que cambiar. Había escuchado en esos días que ella profesaba algo llamado Teología de la Liberación. Entonces el Señor me habló y me explicó, que ese pastor que había cobijado en una falsa doctrina a todos esos jóvenes por tantos años, estaba promoviendo entre nosotros (sin nosotros saberlo porque nuestra denominación no promovía esta doctrina como algo oficial), esta teología llamada Teología de la Liberación. ¡Yo no lo podía creer! Ni ta siquiera sabía que existía algo que se llamara así, pero el Señor lo abrió todo ante mis ojos.

Luego de leer sobre la misma, todo me hizo sentido. Por eso, contrario a la Palabra, estas personas no eran expuestas a la liberación y transformación que hay en Cristo Jesús para salir del pecado del homosexualismo y la perversión. Esta teología promueve permanecer en este pecado y otros pecados que ellos han escogido como estilos de vida con los que, a sus ojos, Dios no se mete. Esta teología se fundamenta en la victimización para jutificar un estado de inmovilidad ante las demandas que tiene Dios de toda alma a que se entregue por completo en sus manos, abandone todo y crea que Él hace todo nuevo. Es un mover político y social disfrazado de religión que pretende usar la Palabra para alcanzar metas absolutamente humanistas. No se somete a la Palabra, sino que busca someter la Palabra al servicio de sus metas. A estos jóvenes no se les habló nunca de la cantidad enorme de espíritus y demonios que vienen a atar a una persona que abre las puertas a este estilo de vida. Entonces, yo dentro de la iglesia, convivía con líderes y pastores llenos de demonios que blasfemaban al Espírtu Santo con un prevalente espíritu de burla que permeaba todas las conversaciones informales, tergiversaban las escrituras y en donde se movía un espíritu de perversión porque se le había dado “permiso” de estar entre nosotros y se le protegía. Sin emabrgo, como se promovía el servicio y ayuda a la gente, a lo que ellos hacían, se le llamaba cristianismo. Hago un paréntesis necesario para decir que las Logias Masónicas, los Clubes de todo tipo, la Cruz Roja y hasta el Templo Satánico con sede principal en Massachussets y existente a nivel global tienen programas de ayuda social en donde se da comida a los pobres, ropa, becas de estudio y dinero a los necesitados. La ayuda social no es igual al cristianismo verdadero.

Hermanos, donde no está el Espíritu de Dios lo que hay es un caos, llámese como se llame el grupo u organización. No es difícil verlo… ocurre aun hoy lo mismo que ocurrió cuando Moisés subió al monte a recibir las tablas de la ley y Aarón quedó a cargo.

Justo antes de que Moisés subiera, el pueblo se acababa de comprometer a hacer todas las palabras que Jehova había dicho a Moisés, pero luego de 40 días sin saber de él… con esa distancia entre la voz de Dios que se manifestaba a través de Moisés y ellos, se buscaron dioses para sí mismos. (Éxodo 32).

Dice el verso 25 “Y viendo Moisés que el pueblo estaba desenfrenado, porque Aarón lo había permitido…”

Llegó el caos. Perversión vestida de culto. ¿Por qué ocurre? Porque los líderes lo permiten y pasan por alto lo que no tienen que pasar por alto para que la gente esté contenta. Porque se permite que el enemigo tome el timón disfrazado de “buenas intenciones”, lo que en el relato Bíblico se disfrazó como una petición de querer adorar.

Yo jamás he dicho lo que voy a contar y créanme que no me provoca ninguna satisfacción hacerlo. Me da hasta náuseas, pero si yo lo vi, no veo porqué ustedes no puedan escucharlo. Uno de los horrores más grandes que viví a los 13 años, fue ver a uno de esos líderes que era un pervertido sexual, manoseando a un niño muy pequeño en un campamento de verano. Yo no entendía bien lo que estaba haciendo, pero cuando me di cuenta, me dio un gran temor y no dije nada. Se estaba masturbando con el niño en la falda. Ibamos en un autobús de camino a una excursión.Yo era una niña también y cuestioné lo que vi porque me pareció horroroso y me sentía maniatada de hacer nada. Le he pedido a Dios perdón por no tener el valor de decirlo o no saber cómo y a quién decirlo en ese momento. Fui una víctima colateral de ese acto por la angustia que me trajo sin yo saber qué hacer. Desde ese día, nunca promoví que ningún niño se sentara en la falda de un desconocido y jamás permití que mis hijos se sentaran en la falda de nadie. Él era el líder principal del grupo y mucho mayor que yo. Este hombre luego se hizo pastor abiertamente gay y muchos lo celebraban. Este hombre estaba lleno de demonios. Llevaba prácticas ocultistas a las iglesias y profanaba los altares, especialmente durante el acto de la Cena del Señor, todo bajo el sello denominacional.

Miren lo que ocurrió bajo la excusa de que las personas tienen que sentirse aceptadas en la iglesia. Cuando el propósito no es agradar a Dios y su Palabra, se tornan los esfuerzos en agradar al hombre. ¡Pues claro que la iglesia es el lugar en el cual deben estar las puertas abiertas de par en par para que entren los que tienen necesidad de médico! Sino, ¿dónde estaría yo? Pero deben entrar para ser SANADOS, LIBERADOS, confrontados con el pecado… no para ser aceptados en estado de pecado pues esto trae consecuencias atroces.

Estuve junto a pastores que creían y practicaban New Age (la Nueva Era) por el ladito y traían prácticas a sus iglesias con estas doctrinas de demonios. Y la iglesia ciega… ¿Por qué ciega? Por que no sabe de que fe es. Desconocen la palabra y no les interesa agradar a Dios. Se conforman con agradar al hombre.

¿Ustedes saben lo sanas que estarían nuestras iglesias, si los creyentes buscaran agradar a Dios sobre todas las cosas? No habría pastor que se atreviera a jugarse maromas como estas por tantos años. Es cierto que un creyente puede ser engañado, sobre todo si es inmaduro en la fe, pero hay personas que simplemente han cambiado una doctrina sana, por pura basura doctrinal, simplemente porque no quieren caerle mal al pastor y participan de lo que no deben participar a sabiendas.

En los templos hay bendiciones que se nos escapan y ataques del enemigo que nos alcanzan. Se manifiestan espíritus engañadores que se aprovechan de la pasividad de muchos feligreses quienes son presa fácil del enemigo, allí mismo, en el templo. Comparto brevemente otro ejemplo del caos que viven muchas iglesias por no buscar el sello del Espíritu Santo y conformarse con el denominacional; el de los hombres.

Estaba en un culto en una congregación pentecostal con mis hijos preadolescentes en un cierre de una Escuela Bíblica de verano. Un recurso llevó un mensaje dirigido a la niñez y mis hijos, por primera vez, pasaron a pedir oración en el altar. Fue algo muy lindo verlos moverse a pedir oración. Como es costumbre en muchas iglesias – no solo pentecostales- de momento, empieza esto de que la gente se cae. De eso hablaremos con detalle posteriormente y les adelanto que si Dios puede hacer que una persona se teletransporte (desaparezca de un sitio y aparezca en otro) como lo hizo con Felipe, si puede hacer que una persona no vea la muerte y suba al cielo ante los ojos de otros (Elías), fácilmente puede hacer que la gente caiga de aquí para allá. No dudo del poder de Dios. El problema es que en la grande, vasta y extensa mayoría de las veces, ese no es el caso. No tan solo la gente se deja caer afectados por sus emociones y expectativas de lo que les han enseñado, sino más peligrosamente aun, hay manifestaciones muy reales y elaboradas de espíritus demoníacos operando en pleno templo y altares de iglesias y las personas les llaman a eso Espíritu Santo. Hay una lección que tratará sobre el ocultismo en las iglesias, así que no me voy a adelantar.

Pero en este caso ocurrió que uno de los niños del campamento terminó en el piso tirado. No puede haber tenido más de 10 años y cuando mis hijos regresaron al escaño estaban espantados y me dijeron asustados que el pastor que oró por ellos estuvo todo el tiempo empujándolos muy duro por la cabeza como para que se cayeran. ¿Ustedes saben lo que eso provoca en un niño que va al altar a pedir oración y termina forcejeándo con alguien para no caer al piso?

Yo procedí a – una vez más luego de ir a la iglesia- explicarles lo que dice la Biblia y mostrarles que casi el 100% de las veces que una persona en la escrituras “cae”, lo hace de rodillas o de cara, en postración y adoración ante una manifestación espiritual que hace que se inclinen, no que se desmayen o caigan hacia atrás. Que ese pastor los empujó para que se cayeran porque quiere que “ocurra” algo para que las personas vean cosas que no las está ejecutando el Señor, sino él. Entonces pedí una reunión con el pastor de la iglesia, le expuse lo que ocurrió con respeto y preocupación y esto fue lo que me dijo: “Bueno, yo no sé que pasaría con sus hijos… pero el nene que se cayó dijo que vio el cielo abierto y ángeles. El pastor que vino es alguien muy respetado en nuestra denominación”. Yo, quedé callada porque es obvio que no había nada que pudiera añadir. Ya mis hijos (como todos los niños de esa edad que lo hablan todo entre ellos), le habían preguntado el nene que se cayó y el nene dijo que el se inventó un montón de cosas y dijo que había visto esto o aquello. Yo no iba a entrar en esos detalles porque no pierdo tiempo en discusiones estériles. Acto seguido me dijo el pastor: “Hermana, yo la he visto ya varias veces en la iglesia de visita. ¿Dónde está su esposo?”. Yo le contesté: “Pastor, como mis hijos están viniendo al campanento de verano y este templo me queda cerca, yo estoy visitando esta iglesia de vez en cuando, pero mi esposo va a otra iglesia”. Entonces el pastor me dijo: “Bueno hermana, usted sabe lo que dice la Biblia. Si su esposo está en otra iglesia, usted debe estar con él”. Nunca me habían botado de un lugar con tanta diplomacia y tan claramente.

Ocurrió que cerca de 5 años después me encontré con un grupo de jóvenes en un lugar público y vi a ese niño, que ahora era un joven, compartiendo con unos amigos. El chico estaba apartado y viviendo una vida muy opuesta a Dios. Y lo lamentable es que esta historia se repite constantemente en las iglesias y el silencio entre los creyentes es ensordecedor porque las personas creen que un niño en un escaño es un futuro joven salvo, cuando esto no es así.

Termino repitiendo el mensaje con el que comencé, lo que expuso un amado pastor que tuve hace años: No todo lo que ocurre en los altares son cosas que agradan a Dios. Y Dios no guarda silencio al respecto. Explica con lujo de detalles cómo se siente al respecto y las consecuencias de ello. También explica el tipo de culto que sí recibe. Es su deber y el mío leer con cuidado y consumir esta Palabra, permitiendo que Dios hable sobre cómo se siente ante el servicio y actividades que le dedicamos.

Isaías 1:10-20

Llamamiento al arrepentimiento verdadero

10 Príncipes de Sodoma, oíd la palabra de Jehová; escuchad la ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra. 11 ¿Para qué me sirve, dice Jehová, la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de sebo de animales gordos; no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos.

12 ¿Quién demanda esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros delante de mí para hollar mis atrios? 13 No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna nueva y día de reposo,[a] el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes. 14 Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes las tiene aborrecidas mi alma; me son gravosas; cansado estoy de soportarlas. 15 Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos. 16 Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; 17 aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda.

18 Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana. 19 Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra; 20 si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos a espada; porque la boca de Jehová lo ha dicho.

Que el Señor establezca su Palabra en nosotros.

Dios les bendiga, Laura.

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