Si desea, puede escuchar este mensaje usando la barra de abajo.

Es un privilegio poder regresar para continuar con la publicación de los mensajes que tengo aun pendientes. Antes de conitnuar les recuerdo que los mensajes de este blog deben leerse y escucharse en orden de la fecha de su publicación para adquirir de ellos un mejor provecho y que no haya lagunas en la información. Este mensaje, igual que los anteriores son dirigidos a la iglesia del Señor. Son una reprimenda seria. Son la evidencia del mensaje central de este espacio, el hecho de que la imagen del Señor en medio de su pueblo, ha muerto. Son para quienes buscan agradar al Señor y no hablar por Él, sino escuchar lo que tiene que decir para poder ajustar nuestra perspectiva de las cosas de forma que coincida con la suya. No vale de nada escuchar o leer estos mensajes a la defensiva. Solo en humillación y una actitud de mansedumbre pueden recibirse. Ore y pida a Dios que expanda su espíritu para recibir su mensaje completo. Pídale que cambie sus ojos y ponga los suyos para que pueda ver y percibir como Él lo hace. Esto es un proceso, pero todo tiene un primer paso.

La niñez ha sido víctima de abuso sexual por parte de personas dentro de las estructuras religiosas por siglos. Esta es una aberración cruel que Dios vengará en nombre de cada uno de los niños y niñas que han sido sometidos a tal maldad. Lamentablemente, no es la única forma de abuso a la niñez que existe en el ambiente eclesial. El trato que recibe cada niño y niña en una congregación será un tema sobre el que cada creyente deba responder cuando se encuentre delante del Señor, el día en que cada uno de nosotros sea llamado a dar cuentas. La negligencia es la forma más común de maltrato y la iglesia como entidad es culpable de esto. Este mensaje comienza con el dictamen que hace Jesús sobre aquellos que hacen tropezar a los niños.

Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar.¡Ay del mundo por los tropiezos!, porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!

No cabe duda de la gran responsabilidad que tiene una sociedad en relación a sus miembros más vulnerables e indefensos. Al crear los niños, Dios les llenó de cualidades que hacen que cualquier persona sana se mueva, sin que nadie se lo imponga, a contemplarlos como algo a lo que hay que proteger. La forma de sus rostros, el tono de sus voces, su manera de pensar invitan a quienes los ven a tratarlos con cuidado; a querer ayudarlos, enseñarles y entenderlos.

Esto es, en un entorno natural saludable. Ese, sin embargo, no es el entorno de nuestro país. Otra de las cosas que evidencia el deterioro de nuestra sociedad es cuán lejos estamos de comportarnos de esta forma alrededor de la niñez. Puerto Rico ha adoptado con gran rapidez (al igual que muchos lugares del mundo) posturas sociales muy noscivas y tóxicas para los niños. Los jóvenes no quieren tenerlos y lo expresan así desde muy chicos. No quieren ser padres. Los adultos recomiendan a sus hijos que no los tengan y se ve a los niños como costosos, no tan solo en el ámbito financiero, sino como consumidores de recursos que una persona debe querer para sí (según los estándares sociales), como lo son el tiempo o el atender metas profesionales y personales. Se promueve e inculca que un niño viene a “quitarle” a una familia o a una pareja en lugar de añadirle. Se habla de “disfrutar” antes de tener hijos, implicando así que cuando ellos llegan se acaba el disfrute y llega un periodo de privaciones. Aunque las escrituras afirman “He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre. Como saetas en mano del valiente, Así son los hijos habidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos (Salmo 127: 3-5), es predominante el pensamiento secular en nuestras congregaciones y no es esto lo que se predica. Como ya podemos ir viendo a través de lecciones previas y que se va mostrando como un patrón, la Biblia dice una cosa, pero la iglesia amolda su mensaje a los estándares seculares en lugar del consejo bíblico.

Esta publicación, aunque está hecha hace meses y solo esperaba porque yo tuviera el tiempo para poder añadir los detalles finales y subirla a la página, ha adiquirido en estas semanas aun mucho más relevancia por un tema que está en prominencia en la isla en estos días y que ratifica con gran contundencia el gran abuso, maltrato y desprecio que muestra Puerto Rico hacia su niñez. Es sobre el tema del aborto. No debe sorprender a nadie el apego y pasión con la que quienes no han nacido de nuevo en Cristo, ni aman su palabra, ni buscan obedecerle, defienden con uñas y dientes la práctica legalizada de dar muerte a un ser humano en el vientre de su mamá. Hay que ver cómo se alteran los demonios en las personas cuando puede discutirse la posibilidad de salvar a algunos de ellos (o a todos) de las manos de quienes los quieren exterminar por ser tan inconvenientes. Se vuelven viscerales, se indignan, se ahogan con sus propias palabras al proferir argumentos a borbotones para exponer su corazón pervertido. Por más que practiquen, tartamudean cuando luego de frases fluidas llenas de palabras egoístas y humanistas, tienen que mencionar la palabra “bebé”, “feto”, “mamá”. Tratan de no olvidar cambiar esos términos que, como dije, por naturaleza deben enternecer a cualquier persona sana, por términos neutrales y carentes de afecto como “no nacidos” o “persona embarazada”. Lo irónico es que muchísimas veces no lo logran y literalmente comienzan a balbucear y tartamudear cuando se les cuela la palabra bebé. Es difícil, muy difícil esconder verdades tan firmes y grandes como las verdades de Dios. Quien aborta y colabora en esa práctica es un asesino y dará cuentas a Dios en su momento. Quien lo ha hecho debe arrepentirse de todo corazón y buscar el rostro de Dios, hasta que el Señor levante la carga de su pecado y le limpie del mismo. Quien apoya esta idea o no tenga una postura firme en sintonía con la Palabra de Dios, será igualmente culpable de tener su corazón del lado equivocado.

Dice la Palabra del Señor en Romanos 1:32

“… quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no solo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican”.

Ser neutral no es una opción en el camino hacia la presencia de Dios. Mucho menos justificar y aplicar tolerancia a prácticas que Dios condena poniendo por encima de su Palabra y voluntad al hombre, llámese su amigo, hermana o una persona que cumpla con lo que usted (no Dios) estima como razones justificadas para actuar de manera contraria a lo que Dios llama correcto y aprobado ante sus ojos.

Pero mucho más allá el silencio esordecedor de la iglesia de Dios ante estas noticias causa grande quebrantamiento en lo que, de otra manera, debería ser una fortaleza espiritual a favor de la niñez y la forma en que el país la ve. En las iglesias, mejor no se habla del tema mucho. Una oración, una mención y recitar que “somos pro vida” es lo más que se hace, mientras al otro lado hay fuerza, pasión, convicción y grandes recursos destinados hacia lo que Dios odia. Están también los mal llamados obispos y ministros que inlcuso afirman que la Biblia no habla del aborto y que ese tema no se puede ver a través de la “religión”. ¿Me pregunto qué argumento podrá esbozar esta persona frente al Señor Creador del cielo y la tierra para defender esta postura cuando le toque pararse frente a Él?

Y el problema como siempre, es que los grupos que desean defender la vida y se pronuncian en contra del aborto, lo hacen con las mismas herramientas con las que las hace el mundo, con las que las hacen los políticos… desde sus organziaciones y denominaciones. Para estar en favor de algo como esto HAY que estar en contra de lo opuesto y el cristianismo en Puerto Rico ha decidido no ser confrontacional. Ha elegido ser positivo. Habla de Dios; muy poco de Jesús. Le saca brillo a las palabras suaves, conciliadoras; cuando el momento demanda oposición. Es cobarde. La iglesia del Señor tiene muchos problemas con Jesús porque Él es demasiado controversial, por eso ha decidido edificar con otros materiales. Sin embargo esos materiales no han podido sostenerse ante las pruebas. Esto porque la Palabra de Dios es siempre verdadera y el apóstol Pablo afirma en 1 Corintios 3:11-13:

“Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca,la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.

Dice sobre Jesús: Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, La piedra que los edificadores desecharon, Ha venido a ser la cabeza del ángulo; y: Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados. (1 Pedro 2:7-8)

Y también dice: La piedra que desecharon los edificadores Ha venido a ser cabeza del ángulo. De parte de Jehová es esto, Y es cosa maravillosa a nuestros ojos.  (Salmo 118:22, Mateo 21:42)

Antes de ser Salvador, Jesús es confrontacional. Tiene que serlo para poder redimir. Nos tiene que hacer ver nuestro estado y necesidad de ser salvos. Siempre le expliqué a mis hijos que nadie recibe un salvavidas a menos que se esté ahogando. Un flotador salvavidas se ve hasta ridículo en manos de alguien que está fuera del agua y seco. O que el agua le llega hasta el tobillo. No es hasta que alguien siente que su vida depende totalmente de esa ayuda externa inmediata, que un flotador salvavidas se convierte en el artículo de más valor y deseo para una persona. Igualmente, nadie puede clamar, recibir, apreciar o anhelar a Jesús, si no ha visto y entendido antes su estado espiritual rumbo a la muerte eterna y al infierno.

De otra parte, cuando llamamos a Jesús para un asunto, Él va a trabajarlos todos; no sólo el que queremos tratar. Y lo va a hacer además en el orden y forma que desee. Su trabajo es hacer nuevas criaturas, no remendar. Por eso muchos llamados cristianos hacen malabares para poder construir con otro material y otro fundamento que no sea Jesucristo. Para que no sea Él piedra del ángulo, porque Él los va a hacer tropezar y ellos, en realidad, no quieren inconvenientes ni cambios en sus caminos. No quieren a un Jesús que no permite que lo controlen. Quieren a un Jesús que hable como ellos y diga lo que ellos quieren que Él diga y eso no es posible. Jesús se ganó en sus propios méritos y sin ayuda de nadie toda autoridad, y le costó demasiado como para cedérsela a meras denominaciones y líderes religiosos de paso. O la iglesia permite que Él hable y actúe y se somete a lo que Él quiera hacer, o pagará las consecuencias de no hacerlo. Como ya lo estamos viendo.

Continúo con el tema de la niñez.

Me encantaría poder hacer un contraste entre la forma en que el Puerto Rico secular ve y trata a los niños y la forma en que la iglesia los atiende, pero tristemente no me es posible. La mal llamada iglesia del Señor es altamente secular, por consiguiente modela el trato a la niñez con valores muy similares a los del mundo y de esta manera, les hace mucho daño.

Este daño tiene el potencial de incluso ser mucho más perjudicial que el daño que pueda hacerle el mundo, ya que sus interacciones y autoridad las ejerce usando el nombre de Dios y su Palabra y tienen el potencial de crear en el niño una imagen falsa o distorcionada de su Creador. Y ahí está el gran problema de la iglesia, el hacer tropezar a uno de esos pequeños en nombre de Dios. Dios lo dice claramente, no lo va a pasar por alto.

Mencionaré algunas de las formas en que la iglesia es negligente y llega a abusar a la niñez que Dios ha puesto en sus manos; y por lo que Él nos pedirá cuentas y en caso de haberle fallado en ello, tenemos que arrepentirnos.

Maestros de la niñez en la iglesia

Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación. – Santiago 3:1

He sido maestra bíblica de niños por muchos años, y una de las peores prácticas en nuestras iglesias es el colocar como maestros de niños a otros niños mayores o jóvenes sin conocimiento de las escrituras ni madurez espiritual. O en su defecto a adultos bajo estas mismas condiciones. ¿Por qué es esto perjudicial? Porque un niño no tiene forma de saber si lo que se le enseña está bien o no; si es cierto o no. Es una esponja y lo que se le enseña es la base sobre la cual se continuará construyendo su fe. Si la base es doctrinalmente errónea, falsa o débil, lo que se trate de construir encima no prevalecerá. Soy de la opinión de que los maestros de niños en la iglesia deben ser los mejor preparados en la Palabra. Los más conocedores. Son prácticamente arquitectos que preparan una zapata y proveen herramientas para el crecimiento de un nuevo creyente que no tiene forma de filtrar la enseñanza que recibe. Un buen maestro de niños no solo ofrece conocimiento de datos, sino que promueve actitudes, modela comportamientos y observa entornos que le ayudan a ajustar su enseñanza. Un buen maestro de niños promueve mentes inquisitivas, no pasivas en el cuerpo de Cristo. Adoctrinar no es lo mismo que dar a conocer.

Les comparto brevemente cosas que he observado en congregaciones a través de los años.

Cuando los niños son muy pequeños hay un cuestionamiento natural, casi imparable en las escuelas bíblicas. Los niños son curiosos y preguntan sobre el relato bíblico. Es común verlos impresionados con los personajes y no es muy difícil lograr que aprendan porque la experiencia es naturalmente interactiva. Según pasan los años, he visto que los niños comienzan a estar más en silencio y no se atreven a preguntar. No se atreven a “llevarle la contraria” al maestro e inlcuso cosas que cualquier persona cuestionaría, no se cuestionan en las iglesias. Ya puede verse que han sido adoctrinados a pensar que todo lo que pasa en la iglesia, es bueno, que no se puede cuestionar nada (aunque uno no lo entienda o sea difícil creerlo o aceptarlo) y que los de afuera de la iglesia son aquellos que no creen. Se premia esto en las iglesias porque todo fluye de forma muy no-natural como en un cuento de hadas. Al pasar los años vemos a esos niños (ya convertidos en jóvenes) en clases donde en general, ya casi nadie habla (si es que aun van a las clases) y es fácil ver cuán desconectados están de las cosas que se dicen en las clases.

Dice Proverbios 25:2

“Gloria de Dios es encubrir un asunto; Pero honra del rey es escudriñarlo”.

A Dios le gusta que le preguntemos y que averiguemos. Ningún ser humano puede esconderle algo a Dios. No tenemos esa potestad. Sin embargo, Dios sí tiene la potestad de esconder y velar de nosotros información si así lo desea. Sin embargo, los líderes y personas en posiciones claves debemos escudriñar las cosas de Dios. Investigarlas. Por supuesto, enseñar a creyentes a tener ese mismo afán de conocer a Dios de forma profunda es una tarea importante de la iglesia. Ser reverente no es ser pasivo. Hay demasiados ejemplos en la Palabra que nos demuestran cuán beneficioso es el inquirir (como la misma palabra manda) sobre las cosas de Dios. El Señor usa repetidamente frases como “meditad, buscad, pedid”. No lo hacemos y no queremos que los niños lo hagan, por eso construimos a su alrededor una burbuja de religiosidad irreal que el romperse (usualmente en la juventud) los desconecta de lo que pasa en nuestras congregaciones o les enseña a ser personas dobles: una personalidad para la iglesia y otra para el resto de los lugares.

El objetivo de un niño en la congregación no debe ser el que un niño esté en la congregación. Las iglesias han llegado a permitir y auspiciar cosas que van desde inapropiadas hasta plenamente aberrantes en sus congrergaciones con el simple objetivo de atraer y entretener a los niños; como si el tenerlos físicamente allí fuera una meta loable en sí misma. Brevemente mencionaré algunas prácticas y lo que estas implican a la luz de la Palabra y muchas veces de la mera lógica.

La participación de la niñez en la Cena del Señor- recuerdo que una vez pregunté a un grupo de niños sobre qué era lo que ellos pensaban que ocurría durante la Cena del Señor. Lo hacía porque era ya una preocupación para mí verlos participar, instruidos por los adultos de la iglesia, en un acto sagrado, sabiendo que en realidad no entendían en lo absoluto, lo que hacían. Siendo su maestra y luego de llevar la preocupación al pastor (quien estuvo de acuerdo conmigo ya que la Palabra es clara sobre cómo y quiénes pueden participar de la Cena del Señor), me di a la tarea de educarlos sobre la cena a un nivel que ellos pudieran entender. Quise saber, antes de ir a lo que dice la Palabra, sobre lo que ellos pensaban. Uno de ellos me dijo “ese es el día en que nosotros tomamos sangre”. Me dio un gran pesar en mi alma, porque un niño de 5 años piensa, que igual que los vampiros que salen por la TV, él toma sangre en la iglesia. Un niño nunca ha probado la sangre real y cuando ve una copita de jugo de uva a la que el pastor llama la sangre de Cristo, piensa que eso es sangre y que todos tomamos sangre literal en la iglesia. ¿Cómo es que nuestras iglesias permiten y promueven esto sin que les desgarre el alma? Yo jamás podré entenderlo. A mis ojos, pura negligencia y un severo acto de egoísmo; con un obvio toque se crasa ignorancia.

Esto es algo demasiado serio hermanos. Yo llevé una vez más este tema al pastor y (aunque la iglesia se abstuvo de repartir la cena a los niños por un corto periodo de tiempo y de insistir en que la tomaran con el resto de la congregación), esta se volvió a instituir entre los niños luego de unos meses porque los ancianos de la iglesia pensaban que los niños se veian muy lindos tomando la cena y ellos les habían preparado uniformes para que fueran mini diaconos y participaran de la cena. Esa fue la razón literal para reinstituirla. Solo eso.

¿Qué es esto? La iglesia sirviendose a sí misma y sus antojos a expensas de la formación de los niños y de la misma Palabra de Dios. Eso es maltrato.

Sin entrar en detalles teológicos sobre la Cena del Señor y ni tan siquiera profundizar, es claro y está fácilmente exresado en las escrituras quiénes pueden y no pueden tomar la cena.

Cuando Pablo instruye sobre la forma de tomar la Cena correctamente, este expresa (1 Corintios 11: 27-32)

“De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí. Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen. Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo«.

Uno de los requisitos para tomar la Cena del Señor es poder probarnos a nosotros mismos, discernir el cuerpo de Cristo y examinarnos a nosotros mismos. Un niño no puede hacer esto. Un niño está en el proceso de conocer lo que es el pecado y la distancia que crea entre nosotros y Dios. Tampoco conoce la obra salvadora de Jesucristo por lo cual no puede discernir su cuerpo y entender que a menos que – a través de Cristo- haya desaparecido esta distancia entre él y el Padre al ser perdonado de sus pecados, no puede tomar la cena.

Pero a los líderes de las iglesias les parece muy gracioso y “cute” el disfrazar a los niños de diáconos y ponerlos a actuar algo que no es real en sus vidas. No sé qué le vamos a decir al Señor sobre esto cuando le veamos. Una vez más, los valores del mundo en la iglesia de Cristo, que no se parece en nada a Él.

Yo he visto a niños ir al altar a buscar su porción de la Cena con una “tablet” en la mano mientras juega un videojuego. Mientras juega en su “tablet”, alguien le da su cena, le sonríe, el se la echa a la boca y sigue hacia su banca mirando la “tablet”. Cuando esto ocurre en una congregación sin que nadie diga nada, estamos en muy mal estado y tenemos las almas de nuestros niños en muy poca estima.

Uso del tiempo en la iglesia en juegos, películas y entretenimiento: El tiempo que se emplea en las iglesias con la niñez es limitado y debemos maximizarlo en lo que el Señor nos mandó a hacer. Educar en SU PALABRA. ¿Por qué razón el tiempo que pasan muchos niños en la iglesia lo emplean viendo películas, jugando, haciendo manualidades y merendando? Yo soy maestra de vocación y profesión. Conozco lo que es una ayuda y refuerzo de aprendizaje, pero el problema es que en las iglesias no hay aprendizaje de la Palabra para los niños. El uso de manuales y expositores es una de las prácticas menos pedagójicas que existe. La palabra se presenta con un alto nivel de desconexión precisamente porque la fuente es un expositor o manual y no la Biblia. La Biblia es un libro completo. Muy fácil de usar si la persona que la enseña #1 la ha leído; #2 la entiende, #3 ha sido llamada por Dios a enseñarla.

Los recursos educativos como películas, visuales, manualidades y juegos son excelemtes herramientas, pero no deben sustituir la educación bíblica. Mucho menos debe usarse el tiempo de aprendizaje de la Biblia en juegos u otras actividades que solo entretienen a los niños. Tuve también en una ocasión que traer la atención sobre una maestra que mostraba películas seculares sin ningún tipo de discernimiento sobre su contenido en tiempo de la clase bíblica.

Por otro lado, nunca olvido que visité una congregación por un tiempo y las puertas de los salones de los chicos tenían cristales. Durante la escuela Bíblica me levantaba un momento para ver por el cristal lo que estaban haciendo mis hijos en sus clases y por varias semanas consecutivas los veía jugando juegos de mesa. Ellos eran pequeños (entre 6 y 10 años). Un domingo me acerqué a la persona encargada y le pregunté qué estaban cubriendo en las clases bíblicas y ella me dijo tranquilamente que estaban jugando juegos de mesa porque no había llegado la orden de los expositores. Esta era una iglesia grande con muchos recursos económicos. De más está decir que ese día fue el último que fuimos a esa congregación. Aunque las biblias sobraban y cada niño llevaba la suya, no había un interés en formar a la niñez en la Palabra, sino de retenerlos entretenidos allí hasta la hora de la salida. Aunque yo estudiaba a diario la Biblia en casa con mis hijos, no iba a apoyar que ellos aprendieran que esa es la razón por la cual el cuerpo de Dios se reúne.

Consentir el anatema en medio de la congregación sólo para mantener a los chicos en la “iglesia”- Este es un comentario breve sobre ejemplos específicos que no son poco comunes en las iglesias y se toleran solamente para que las personas no dejen de “ir a la iglesia”. Es anatema toda práctica, objeto o lugar dedicado a otro dios. Se puede referir además a lo que Dios condena; a una herejía. También es algo dedicado a lo mundano y destinado para destrucción. De esto puedo dar infinidad de ejemplos. Pero quisiera mencionar una ocasión en que vi a una adolescente en un salón de Escuela Bíblica leyendo una de las novelas de “Harry Potter” mientras se ofrecía el culto. Yo no tenía cargos en este lugar y el Señor me había enviado allí por un periodo corto de tiempo para propósitos específicos. Allí me enseñó muchas cosas. Una de ellas fue lo que vi en ese momento. Observé que personas entraban al salón donde ella estaba leyendo (líderes de la iglesia) le sonreían y nadie le decía nada. Estaba en un área de tránsito que conectaba con otros salones y nadie le dijo nada sobre lo que hacía y el libro que leía. ¿Alguien puede pensar que entretener a Harry Potter en el lugar donde se deben estar tratando todos los temas contrarios a los que contiene ese libro es algo que deba pasarse por alto? El consentir y tolerar estas cosas es una forma de abuso espiritual porque promueve la autodestrucción de las almas. La cantidad de opresiones y demonios que entran a las personas a través del consumo de publicaciones como estas es fácilmente evidente por los resultados que tienen en sus lectores. Pesadillas, espíritus de depresión, de suicidio, de agresión, frialdad y gran confusión espiritual.

También en esa iglesia me fue recomendada por la maestra de escuela Bíblica de la niñez más influyente, la película “The Shack” o La Cabaña, como un recurso invaluable y excepcional para su vida y que la iglesia misma había mostrado a sus feligreses. Yo no había visto la película y lejos de dejarme llevar por su recomendación y promoverla como un recurso cristiano, me di a la tarea de orar y verla.

Este publicación no es sobre este tema en específico, pero no puedo pasar por alto el mencionarles que “The Shack” o La Cabaña es una de las películas más peligrosas que existe para cualquier creyente inmaduro en la Palabra. Me voy a tomar unos minutos en esto porque es un evento común que la comunidad cristiana se vuelque en aprobación de recursos como este y no discierna lo que hay tras ellos. Son estrategias muy bien ejecutadas del enemigo para traer a engaño y contaminar el cuerpo de Cristo. ¿Por qué funciona esta estrategia? Porque la iglesia es muy desconocedora de la Palabra de Dios, en realidad se enfoca en sí misma y no le teme a Él. Sería algo hermoso que siempre le preguntáramos a Dios qué cree sobre algo antes de hacer nuestro juicio propio. Tristemente, no hay atajo (atrecho) o camino ancho que lleve el título “Dios” que la iglesia no prefiera la gran mayoría de las veces por encima de un tiempo de retiro con el Señor en ayuno, oración y en su Palabra para indagar sobre lo que Él piensa de algo.

“The Shack” es una película repleta de falsedades espirituales y muy, muy lejos de la Palabra de Dios. Tal vez es la razón por la que apeló a tantas personas. Las verdades espirituales bíblicas nunca son muy populares y el que esta novela y película haya alcanzado tanta fama es en parte evidencia de que «la piedra que hace tropezar» no era su enfoque . La Cabaña está llena de doctrinas contrarias a la Palabra y de sincretismo religioso. A mucha de la iglesia cristiana de hoy día le ha encantado precisamente porque la iglesia de Dios no conoce la Palabra y no puede identificar fácilmente cuando se cuela una mentira o una falsa doctrina en lo que tienen frente suyo. Incluso ocurre que falsedades fáciles de identificar, las toleran y pasan por alto por la gran adicción de la iglesia al azúcar espiritual. La mayor parte de la iglesia no puede oler lo que no es de Dios si se lo disfrazan de la forma apropiada, simplemente porque de entrada, no saben cómo huele Dios.

“The Shack” (La Cabaña) es muy peligrosa porque tiene un cierto grado de verdades espirituales mezcladas con puras herejías y atribuye el efecto de ellas a fuentes que no son Jesucristo. Las mejores y más eficaces mentiras son las que están salpicadas con un poco de verdad. Cuando la vi me dieron hasta náuseas porque noté claramente la mano del enemigo buscando quitarle méritos y gloria a nuestro único Salvador y buscando que las personas se abran a ver a Dios de formas y maneras que no son suyas. Nuestro enemigo es sumamente astuto, hermanos. Como dice un refrán “no todo lo que brilla es oro” y como afirman las escrituras “el enemigo se viste como ángel de luz”. Hay que probar los espíritus para ver si son de Dios y esa es una acción literal que le toca a cada creyente. ¿De qué vale obetner un supuesto “beneficio” de una fuente sucia? Tarde o temprano esa suciedad (esa verdad mezclada con menitra) va a darnos dolor de estómago. Y el dolor de estómago espiritual aflora en el peor de los momentos. Cuando en un instante de vulnerabilidad espiritual, buscamos agarrarnos de la salud que creemos haber obtenido de la nutrición que creemos haber logrado, pero en realidad estamos contaminados por haber tomado de una fuente equivocada. Y ahí viene la falta de fe, las dudas, la desesperación. El fin no justifica los medios. Buscar alivio en cualquier cosa que no sea Jesucristo, no tan solo es peligroso, sino que Dios no lo aceptará.

Dice Eclesiastés en repetidas ocasiones que tiempo y ocasión acontecen a todos. O sea, las mismas cosas nos pasan a todos y en el plano natural vemos injusticias. Sin embargo, Dios es el fin de todas las cosas (Cap. 7:14), nada hay fuera de Él. El rey Salomón expone en el Cap. 12 de este libro:

“El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios y guarda sus mandamientos: porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala”.

Mejor es estar siempre (aunque no lo entendamos) 100% en línea con Dios y Su Palabra. Mejor ser rápidos en rechazar todo lo que no sea aprobado por Él, aunque se escuche bien o apele a nuestras emociones. Mejor llevar todo ante su presencia para discernir las cosas de forma espiritual. La cautela es importante y Dios honra a los que le honran a Él.

El gran peligro de The Shack (La Cabaña) es que es muy sutil y muy emotiva. Nuestras emociones son parte de nuestra carne y, a menos que estén (junto con nuestra carne) sometidas a Cristo, son fácilmente desordenables. En este sentido, es importante que el creyente entienda que lo emocional no es igual a lo espiritual. Antes de pasar al último punto les comparto elementos de la película para quien desee tomar tiempo de indagar un poco más.

Algunos puntos que le pueden ayudar a “ver” esa película con ojos abiertos espiritualmente:

– En la historia, el Padre es crucifucado con el Hijo – (esto es falso, solo el Hijo fue a la Cruz)

– En la historia, Dios no castiga el pecado – (esto es una gran falsedad, en la Palabra dice en más de 100 lugares que Dios castiga el pecado)

– El autor de “The Shack” no cree en el evangelio Bíblico, es universalista – (por favor busque con detalle sobre esta creencia en la que se piensa que todos seremos salvos y ultimadamente estaremos con Dios). En realidad, todos somos creación de Dios, pero no todos somos hijos de Dios.

– La película/novela presenta un concepto muy tergiversado de Dios, su Hijo y el Espíritu Santo.

Pasamos al otro punto.

Con sus prácticas, la iglesia promueve el llevar una doble vida y eso es lo que aprende la niñez

En una congregación donde, a conciencia y con esfuerzo, no se establece como meta la importancia de ser un creyente genuino y que no existe tal cosa como “aprender” a ser cristiano, es prácticamente imposible no ver este fenómeno. Todo el mundo se sonríe con todo el mundo. Todos son “buenos” a ojos de los demás. En su gran mayoría hay la expectativa que la unidad del cuerpo existe cuando todos están de acuerdo, sobre todo con sus líderes y la denominación a la que pertenecen. Entonces quien desea ser parte “de” se obliga a estar de acuerdo o no cuestionar incluso asuntos que a las claras contradicen las escrituras. Nos volvemos tolerantes a todo y muchas veces relegamos nuestra responsabilidad de descernir a la figura pastoral. Es como un episodio de “Truman Show”. Un ambiente ideal que dista mucho de la realidad. Se comienza a enfatizar en lo que se hace y lo que no se hace. Se deja de hablar del pecado o se habla solo del pecado. Abunda la retórica motivacional y de bienestar. La meta de muchos es tener una posición o un ministerio a cargo y hay “rankings” (estratas) de personas en base a ello y no a llamados reales de parte de Dios. Se vive de una forma desbalanceada; fuera de la realidad. Se juega a la religión y a eso le llamamos cristianismo. Terminamos trasladando los estándares del mundo a nuestras congregaciones para medir el éxito de lo que hacemos y nos olvidamos del Señor. De seguirlo, obedecerle y buscar parecernos a El.

Esto desemboca en que actuemos de una forma entre los miembros de nuestra congregación y de otra en el resto de los lugares.

El libro de Santiago enfatiza muy claramente en este aspecto:

1:8 “El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos”

Termino entonces con la lectura del capítulo 4 de Santiago:

¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?  Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza. Humillaos delante del Señor, y él os exaltará.

No podemos ser, enseñar y crear un falso ambiente en las iglesias que no estamos dispuestos a trasladar a nuestras casas y ambientes. Los verdaderos creyentes en el Señor son padres y madres que dedican tiempo a enseñar la Palabra a sus hijos en sus casas, no son abusadores, no hablan sucio en casa, no son mentirosos, no participan en perversiones, ni ven o permiten en su casa material pornográfico, no tienen vicios – y si aun los tienen – están activamente en el proceso de buscar con todo su corazón a Dios en espíritu y verdad para ser liberados de sus ataduras porque en realidad odian tener un vicio; aunque a sus hijos no les guste, corrijen comportamientos en sus hijos que son contrarios a la Palabra y no les “pasan la mano”; se dejan moldear y enseñar por Dios y su Palabra para saber cómo actuar en la casa.

El capítulo que leí de Santiago, dice claramente que la amistad con el mundo es enemistad con Dios. Todo lo que ocurre en la congregación de los llamados santos de Dios que refleja al mundo es una clara afrenta a Dios. No importa lo que pensemos o querramos creer, la Biblia dice que al hacer así nos convertimos en enemigos de Dios. No importa si tenemos título de maestros de Escuela Bíblica, no importa si llevamos uniforme de ancianos o diáconos, no importa si hemos sido pastores por 20 años; cualquiera que quiera ser amigo del mundo, es enemigo de Dios. Cuando no hablamos y actuamos alineados con el Señor, cuando apoyamos lo que Dios aborrece, cuando cambiamos estatutos espirituales fuera de la inamovible Palabra del Señor para satisfacernos, somos enemigos de Dios. Cuando no cuidamos la niñez como Dios dice que lo hagamos, tendremos que darle cuentas a Él.

De igual forma, hay grande galardón a aquellos que se someten al Señor y buscan su rostro con lo mejor de sus fuerzas. Él sabe bendecir a sus hijos obedientes. A Él toda la gloria, amén.

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