
Que Dios les bendiga. Me alegra tenerles de vuelta. Este mensaje es un preámbulo a la próxima lección. Aunque originalmente iba a incluir este mensaje en la lección, decidí compartirlo aparte, ya que es un mensaje del Señor a los padres creyentes y no voy a expandir en él, sólo a compartirlo pues es muy completo, contundente y fuerte. Por favor, en toda humildad, lleve este mensaje al Señor en oración y pídale que le revele su impacto para su vida y cómo debes responder al mismo.
El 9 de febrero de 2021, estaba en oración e intercesión en el espíritu por la niñez de mi iglesia. Estaba gimiendo y llorando por ellos cuando el Señor me habló estas palabras de forma muy fuerte, con mucha molestia y autoridad y me movió a escribirlo. Es un mensaje para los padres:
“¿Quién les dijo que podían comprarles un teléfono? Son mis niños. Los están extraviando. No deben andar por los caminos del mundo. ¿Dónde está mi palabra? ¿Les han enseñado mi palabra? Un día me darán cuentas por esto. ¿Qué dirán? Vengo pronto y ni siquiera me conocen. Esto es un asesinato. Los he puesto en sus manos para que los cuiden. Son míos, no suyos. Tienen poco tiempo para enmendar las cosas. Arrepiéntanse, lean mi Palabra y sigan mis instrucciones. Están ahí. No las cambien. No les añadan. No les quiten. Complázcanme a mí y no al mundo. Porque todo en este mundo perecerá, pero mi palabra permanece para siempre”.
Fin del mensaje.
La próxima lección será sobre el trato que recibe la niñez en nuestras congregaciones. Hasta entonces.
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